Alarma sanitaria porque Sturzenegger concentra el control de alimentos en un debilitado Senasa
Federico Sturzenegger esquiva las versiones que lo daban afuera del gobierno y avanza con la flexibilización en la importación de alimentos concentrando en el Senasa las funciones que hasta aho...
Federico Sturzenegger esquiva las versiones que lo daban afuera del gobierno y avanza con la flexibilización en la importación de alimentos concentrando en el Senasa las funciones que hasta ahora estaban bajo la órbita del Instituto Nacional de Alimentos (INAL), una decisión que encendió las alarmas entre los trabajadores del organismo sanitario.
La reforma amplía considerablemente la jurisdicción del Senasa que ahora, además de la sanidad animal y vegetal y los productos agroalimentarios, sumará el control sobre alimentos elaborados, ingredientes, aditivos, envases, establecimientos, depósitos y transportes.
Desde la Asociación Trabajadores del Estado advirtieron que la ampliación de tareas se realiza sobre un organismo debilitado por el vaciamiento que viene sufriendo por el plan de ajuste que lleva adelante el ministro de Desregulación que ya puso en apuros al gobierno con varios pasos en falso como cuando la semana pasada quiso eliminar el trabajo de los prácticos navales o en la frustrada ley de tierras para habilitar a los extranjeros a comprar suelo argentino de manera ilimitada.
Lo cierto es que para el control de alimentos los trabajadores aseguran que el Senasa no puede dar garantías si no se le incorpora presupuesto, infraestructura y personal acorde a las tareas que deberán abarcar.
"Ahora hay mucho más que controlar, no es joda, porque todos los alimentos vienen al control de un organismo debilitado en sus acciones de control interno", señalaron fuentes gremiales a LPO.
En ese sentido, ATE advierte que la incorporación de nuevas responsabilidades no se reduce a una cuestión adeministrativa sino que la medida debe ser acompañada por más capacidad técnica, laboratorios, capacitación, sistemas de trazabilidad, herramientas de auditoría y presencia operativa en el territorio.
La preocupación no se limita a los alimentos que llegan a las góndolas. El Senasa también cumple un papel estratégico para sostener las exportaciones argentinas, ya que sus certificados, controles y auditorías respaldan la condición sanitaria de los productos que ingresan a los mercados internacionales.
Una falla en esos procedimientos podría afectar la reputación del país como proveedor confiable de alimentos y generar dificultades para las empresas exportadoras ante los organismos sanitarios extranjeros.
"La confianza sanitaria es una condición indispensable para exportar", afirmaron desde ATE, donde advirtieron que no se puede transferir una responsabilidad de semejante magnitud sin garantizar las condiciones necesarias para ejercerla.
Por otro lado, la desregulación que dispuso Sturzenegger simplifica el ingreso de alimentos importados mediante declaraciones juradas y certificados emitidos en los países de origen, especialmente cuando provienen de naciones consideradas de alta vigilancia sanitaria.