Bullrich acordó con el peronismo para facilitar la remoción de Bausili en el Banco Central
Patricia Bullrich destrozó este jueves el proyecto de peruanización del Banco Central que promovía el gobierno, pese a que se aprobó en general por 46 votos positivos contra 22 negativos. Para ...
Patricia Bullrich destrozó este jueves el proyecto de peruanización del Banco Central que promovía el gobierno, pese a que se aprobó en general por 46 votos positivos contra 22 negativos. Para lograrlo, la ex ministra de Seguridad trabó un acuerdo con el peronismo y las bancadas aliadas de la Casa Rosada, después de intensas negociaciones con José Mayans, para que se vote por dos tercios una modificación al artículo 3° de la reforma a la carta orgánica en particular y que el Congreso pueda remover con el voto de la mayoría absoluta de sus miembros en ambas cámaras al presidente de la autoridad monetaria.
Con ese pacto, demolieron la inmunidad y la autarquía que el Poder Ejecutivo pretendía para el BCRA. La redacción original del dictamen, impulsado por Javier Milei y Luis "Toto" Caputo, establecía que los legisladores debían reunir los dos tercios de cada una de las cámaras para echar a Santiago Bausili, acorralado en las últimas semanas por la bronca de Juliana di Tullio y Martín Soria "por haber mentido" sobre el destino del oro de las reservas.
Es decir, la media sanción que llegó de la Cámara de Diputados decía que, para desplazarlo, los legisladores debían juntar 48 senadores sobre 72 en la Cámara Alta y y 172 diputados sobre 257. Ahora, alcanzaría con 37 senadores y 129 diputados para voltear a Bausili.
La votación del artículo 3° arrojó un aplastante triunfo de Bullrich y el peronismo contra Milei, Caputo y Bausili por 66 votos por la afirmativa y solo dos por la negativa, correspondientes a los santacruceños José María Carambia y Natalia Gadano.
Con ese resultado, el proyecto debe retornar a la cámara de origen, en este caso, el recinto de Diputados. Martín Menem solo puede ratificar lo que mande el Senado o rectificar para reponer la versión original del proyecto. Si optara por el segundo escenario, debería reunir el voto de las dos terceras partes de los diputados para tratar que voten la insistencia en la primera versión. Una misión casi imposible.
Mayans avisó antes que se produzca la votación que no había "acuerdo de los bloques para votar mandatos de las autoridades del Banco Central que estén por encima de los mandatos de los gobiernos", un argumento que detonaba la apuesta de La Libertad Avanza por blindar a los presidentes de la entidad como ocurre en Perú.
Di Tullio y Mayans.
Bullrich, por su parte, consideró que "no tiene sentido que se estire la búsqueda de una mayoría que no podemos sostener", en referencia a la pelea por los dos tercios para barrer a un funcionario como Bausili. "Los dos tercios es algo inalcanzable", señaló al tiempo que repasaba la historia desde la Argentina bipartidista de la reforma constitucional de 1994 hasta la actualidad, signada por la fragmentación política, y agregó: "es muy importante darle razonabilidad a algo porque no podemos elegir procurador o defensor del Pueblo, ¡hace 17 años que no tenemos defensor del Pueblo!".
Con los retoques de Bullrich y Mayans, el despido de un presidente de la casa monetaria solo exigirá el voto por la afirmativa de 37 senadores y 129 en Diputados. La ley sancionada, en consecuencia, deja a Bausili expuesto a una fragilidad mayor, tras su inconsistente defensa de la opaca transferencia de lingotes de oro al exterior.
La confluencia de la legisladora y su colega del norte se fue tejiendo al mismo tiempo que en el gabinete de Milei sospechaban que Bullrich boicoteaba las leyes enviadas por el Poder Ejecutivo. De hecho, Patricia disimula cada vez menos sus aspiraciones políticas como eventual sucesora de Milei y subraya cada semana con mayor énfasis sus diferencias con el gobierno.
Como anticipó LPO, la legisladora había diseñado el acuerdo político en medio de la tensión con el ministro de Economía, que mandó un presupuesto que detona los acuerdos para sacar adelante las leyes que Karina Milei pretende. Los peronistas, que venían descargando su furia contra Bausili en las comisiones donde se discutió la reforma, encontraron en la irritación de Bullrich la posibilidad de pactar una salida que hiciera daño en el corazón del gobierno.
Cerca de Mayans aclararon que el artículo 3° sería el único que votarían por la afirmativa. En el resto de la ley, se inclinaron por el rechazo.
Fuentes libertarias comentaron que su jefa de bancada defendió con enjundia en la comisión de Labor Parlamentaria un orden para el temario que colocaba, en primer término, el debate sobre el BCRA, y en segundo lugar, la ley de Medidas Energéticas, más conocida como Zonas Frías, por si se caía la sesión por falta de apoyos después de la "ley Bausili". O sea, Bullrich estaba decidida a que salga la modificación de la Carta Orgánica pero no se comprometía con la suerte del segundo proyecto.
Un senador kirchnerista pretendió explicar que "el acuerdo fue de todos los bloques", para desmontar las versiones que daban cuenta de una alianza circunstancial entre Patricia y Mayans. Desde Formosa, se jactaron de que el entendimiento entre Bullrich y el líder de la bancada peronista obedecía al intento de limitar la permanencia de un titular del BCRA con más prerrogativas temporales que un presidente. "Es un golpe a la peruanización del Banco Central, sin ese artículo, el proyecto de Milei pierde sentido", consignaron.
Bullrich, Carambia y Gadano.
Además, reconocieron que "Bullrich y Mayans pasaron la semana como si fueran amigos de toda la vida".
El bloque peronista saboreó la victoria con cierta discreción, aunque en los pasillos del Senado celebraban: "la reforma no les sirve de mucho, perdió el sentido que buscaban", comentó un legislador.
El remordimiento le quedó a la oposición, sobre todo, porque sigue en pie el artículo 13° para que se utilicen las reservas del banco de bancos como garantía del endeudamiento. Durante el debate, el rionegrino Martín Soria alertó que ese fragmento del proyecto "blanqueaba" la operación que Bausili había orquestado de forma ilegal para trasladar el oro a Londres pero sus críticas no tuvieron demasiado eco.