El acuerdo de Trump con Irán complica a Netanhayu para las elecciones de octubre en Israel
Israel quedó en un lugar de fuerte incomodidad tras el acuerdo de Estados Unidos con Irán. La firma, que se realizaría el próximo 19 de junio, contempla la salida de las Fuerzas de Defensa de I...
Israel quedó en un lugar de fuerte incomodidad tras el acuerdo de Estados Unidos con Irán. La firma, que se realizaría el próximo 19 de junio, contempla la salida de las Fuerzas de Defensa de Israel de El Líbano pero esto fue rechazado de plano por el gobierno de Benjamín Netanyahu.
El ministro de Defensa, Benny Gantz, dijo que "el acuerdo de Trump no nos obliga. Israel no está subordinado a Estados Unidos y somos un país independiente y soberano. Nuestra obligación es hacia los ciudadanos de Israel, los soldados de las FDI y el pueblo judío, y nuestra obligación histórica hacia los judíos perseguidos y asesinados en miles de años de diáspora, es brindar seguridad a los judíos en la Tierra de Israel".
Por su lado, el ministro de Seguridad, Ben-Gvir, se expresó en el mismo tono y planteó que "el acuerdo de Trump no nos obliga. Israel no está subordinado a Estados Unidos y somos un país independiente y soberano. Nuestra obligación es hacia los ciudadanos de Israel, los soldados de las FDI y el pueblo judío, y nuestra obligación histórica hacia los judíos perseguidos y asesinados en miles de años de diáspora, es brindar seguridad a los judíos en la Tierra de Israel".
La reacción puertas adentro de Israel fue lapidaria. El ex primer ministro Ehud Barak dijo que "Israel está pagando el precio de la soberbia y la ceguera de Netanyahu, y el precio de las manipulaciones que intentó hacerle a Trump. Irán salió fortalecido; Israel salió debilitado. Esa es la responsabilidad estratégica de Netanyahu. Fracasó".
Por eso, la decisión genera un fuerte costo interno para el liderazgo Netanyahu a cuatro meses de las elecciones generales de octubre. El principal opositor, Yair Lapid, considera que "el acuerdo se perfila como uno de los fracasos más impactantes en la política exterior y de seguridad de Israel... enteramente registrado a nombre de Netanyahu". "Se puede arreglar, se debe arreglar", dijo. "Netanyahu ya no puede arreglarlo, nosotros lo haremos", sostuvo.
El especialista y Magister en Estudios de Medio Oriente, Kevin Ary Levin, dijo a LPO que "ya es un dato que Israel no estuvo presente en las negociaciones en una guerra que la empezaron Israel y Estados Unidos de forma conjunta- con una división casi igual de tareas o de objetivos militares. Hace varias semanas se tomó otra dinámica en la cual Israel dejó de estar presente las negociaciones y hay un consenso de que la forma en la cual esta guerra termina no está dentro de los objetivos que tenía Israel porque no estaría del todo resuelta la preocupación por las bombas nucleares, la reserva de misiles y la ruptura o cambio de régimen".
Sobre la presión dentro de Israel, Ary Levin planteó que "la realidad es que Netanyahu hace tiempo está haciendo malabares con ministros que están más hacia su derecha en el gobierno como Benny Gantz y Ben-Gvir. Ellos, así como criticaron el acuerdo que implicó una retirada parcial y salir de la Franja de Gaza, la liberación de los rehenes en octubre del año pasado, también están criticando esta potencial o probable retirada israelí del Líbano. Esto se junta también con las críticas de la oposición en reforzar una imagen de Netanyahu como un líder débil".
Naftali Bennett y Air Lapid, principales opositores.
"Podemos ver un debilitamiento importante de Netanyahu en los últimos años y particularmente en los últimos meses. La guerra contra Irán tuvo un efecto interesante porque normalmente cuando hay una guerra electoral israelí, al menos en lo que dejan ver las encuestas, se vuelve más oficialista o más conservador en sus decisiones, menos propensos a un cambio político y sin embargo podemos ver en esta guerra el efecto contrario", agregó.
Para el académico, "hay una población inicial que se opuso a la guerra minoritaria pero también a ellos se suma una población que está descontenta por cómo se gestionó la guerra y particularmente con cómo está terminando. Entonces, es muy difícil de nuevo sostener que algunos de los objetivos de mínima de parte de Israel se cumplieron y aparece la pregunta de para qué sirvió el sacrificio, las alarmas, las noches sin dormir, las muertes de soldados, particularmente en el sur del Líbano, que fueron principalmente atacados por drones de Hezbollah".
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"El interrogante es: ¿En qué se convirtió eso y qué ventajas estratégicas saque Israel para garantizar la seguridad? Ahora las encuestas muestran, salvo una excepción notable del Canal 14, que es el más oficialista dentro del sistema de medios israelíes, un Netanyahu que en su sistema de alianzas actuales no puede formar gobierno. El hecho de que Netanyahu no pueda formar un gobierno no implica necesariamente que la oposición se una", reveló.
En esa línea, Levin explicó que "hay un bloque dentro de los partidos de oposición que se comprometieran a formar un gobierno alternativo más allá de que provenir de tradiciones ideológicas diferentes de la centro-derecha, de la centro-izquierda y del centro-fuerte. Y hay otros partidos, particularmente representativos de la población árabe, que en principio no se comprometen a ser parte de un gobierno que no cumpla algunas condiciones, que en principio no van a estar dispuestos a cumplir. Por ejemplo, la retirada de Israel y los territorios ocupados en 1967".
"Es importante tener en cuenta que los partidos del mainstream político israelí que representan principalmente la población judía prometieron armar un gobierno que no dependa de los partidos árabes, porque para una parte importante del electorado, esos partidos árabes no reflejan los intereses nacionales o no condenaron de forma clara el terrorismo o el accionar de jamás al 7 de octubre, o tienen otro tipo de lealtad. Entonces la oposición está atravesada por una contradicción que todavía no sabemos si lo van a poder superar", añadió.
Por último, Kevin Ary Levin, sostuvo que "Netanyahu parece debilitado y hay encuestas que hablan de un 25 hasta un 30% del electorado del Likud del 2022 que no volvería a votar al Likud de nuevo si sigue encabezado por Netanyahu. Incluso se habla de la posibilidad de una escisión con un partido nuevo que por ahora en las encuestas aparece como Likud B con algunos nombres tentativos pero que todavía no se formalizó ese quiebre. Hasta hace pocas semanas el candidato favorito de la oposición era el dirigente de centroderecha Naftali Bennett, quien ya había sido cercano a Netanyahu y fue parte del gobierno, representa lo que llama el gobierno del cambio, que tiene una estructura de doble comando con Air Lapid".
"Ambos armaron un partido conjunto que se llama Beíajad que significa juntos y si bien las primeras encuestas los daban como líderes de la oposición, vemos crecer a Gadi Eisenkot, que está a la izquierda de Bennett y viene del sistema militar, que ha hablado en el pasado sobre la necesidad de hacer retiradas o concesiones territoriales a favor de la paz. Es muy crítico de Netanyahu y la mayoría señalan junto a Bennett como los probables primeros ministros", culminó.
Gadi Eisenkot.
Fuente: https://www.lapoliticaonline.com/internacionales/israel-1707/