Política

El mercado vuelve al CER y obliga al Gobierno a pagar hasta 9% por encima de la inflación

El dato de inflación de julio volvió a poner a los bonos CER en el centro de la escena. Pero detrás del renovado interés aparece una señal menos cómoda para el Gobierno: los inversores vuelve...

El dato de inflación de julio volvió a poner a los bonos CER en el centro de la escena. Pero detrás del renovado interés aparece una señal menos cómoda para el Gobierno: los inversores vuelven a buscar cobertura contra los precios y, para quedarse en pesos a determinados plazos, exigen tasas reales que llegan hasta el 9% anual. 

El IPC subió 2,1% en julio, por encima del 1,9% de junio. Acumuló 19,3% en los primeros siete meses del año y 33,8% interanual. El número no sorprendió al mercado, pero confirmó que la desinflación perdió velocidad. 

Lo concreto es que el mercado parece menos dispuesto a dar por terminada la pelea contra la inflación. Ahí aparece el renovado atractivo de los CER. Estos bonos actualizan el capital por el Indice de Precios al Consumidor (IPC) y pagan además una tasa real. Algunos instrumentos ofrecen rendimientos de hasta 9% anual por encima del aumento de los precios. 

Ese premio admite dos lecturas. Para los inversores es una oportunidad. Para el Tesoro, en cambio, supone validar un costo financiero elevado por encima de la inflación para conseguir financiamiento en moneda local. 

También pone en discusión el relato de una desinflación lineal. Si el mercado estuviera completamente convencido de una rápida convergencia hacia niveles mucho menores de inflación y de tasas, semejantes rendimientos reales deberían resultar particularmente atractivos. Pero precisamente su existencia revela que el riesgo no desapareció. 

"Sobreponderamos la deuda ajustable por inflación en un contexto donde el mercado esperaba menor inflación que nuestro escenario", explicó Thiago Marino, analista de Renta Fija de IOL. 

Esta consultora financiera mantiene su preferencia por el X30N6 mientras espera nuevas señales sobre la velocidad de la desinflación. Para el Boncer con vencimiento en noviembre de 2026 calcula una TNA a finish de 26,5%, un punto porcentual por encima de su equivalente a tasa fija. 

La discusión se vuelve todavía más sensible en los plazos largos. Allí se concentra buena parte de los activos con tasas reales positivas y también aumenta la exposición a cambios en las condiciones financieras, fiscales y políticas. 

Criteria recomienda para perfiles agresivos y horizontes de hasta seis meses posiciones en la parte larga de la curva CER-TAMAR, como TXMJ9, TXMD9 y TXMJ0. El argumento es que combinan carry con la posibilidad de una ganancia de capital si continúa la desinflación y comprimen los spreads. 

Pero esa ganancia no está escrita. Para que ocurra tiene que confirmarse justamente el escenario que hoy el mercado todavía pone bajo examen: menor inflación, estabilidad nominal y caída de las tasas reales. 

Si eso ocurre, quienes compraron estos bonos pueden capturar una importante valorización. Si no ocurre, el CER conserva su función defensiva porque protege contra una inflación más persistente. 

Es precisamente esa cobertura la que volvió a cotizar. El regreso del CER tiene así una lectura menos confortable que la simple búsqueda de rendimiento. El mercado encuentra una oportunidad donde también detecta un riesgo. Y el 9% real funciona como el precio de esa desconfianza: detrás de la apuesta por la desinflación, los inversores todavía compran paraguas. 

Fuente: https://www.lapoliticaonline.com/economia/el-mercado-vuelve-al-cer-y-obliga-al-gobierno-a-pagar-hasta-9-por-encima-de-la-inflacion/

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