Política

El Presupuesto esconde un regalo para Central Puerto de Nicky Caputo

El proyecto de Presupuesto 2027 esconde entre sus artículos un beneficio impositivo que tiene un protagonista repetido: Central Puerto. La empresa  de Nicky Caputo es el principal accionista priv...

El proyecto de Presupuesto 2027 esconde entre sus artículos un beneficio impositivo que tiene un protagonista repetido: Central Puerto. La empresa  de Nicky Caputo es el principal accionista privado de las centrales Manuel Belgrano y José de San Martín y controla Vuelta de Obligado, una de las dos usinas que el Gobierno acaba de incorporar al mismo esquema fiscal. 

La historia comenzó con el Presupuesto 2026. El artículo 66 consideró como una "reorganización" en los términos de la Ley de Impuesto a las Ganancias la transferencia del patrimonio de los fideicomisos Central Termoeléctrica Manuel Belgrano y Central Termoeléctrica Timbúes hacia las sociedades Termoeléctrica Manuel Belgrano SA y Termoeléctrica José de San Martín SA. 

La diferencia no es semántica. Al tratar la transferencia como una reorganización empresaria, la ley dio por cumplidos los requisitos, plazos y condiciones previstos por Ganancias para acceder al régimen fiscal especial. De esa manera se despejó el costo tributario que podía generar el traspaso de los activos desde los fideicomisos hacia las sociedades generadoras. 

Los activos y fondos involucrados fueron estimados en alrededor de 300 millones de dólares por central. Con una alícuota de Ganancias del 35%, distintas estimaciones ubican en más de 100 millones de dólares por usina el impacto fiscal que hubiera podido generar la transferencia sin ese tratamiento especial. Para las dos centrales, el beneficio ronda los 200 millones de dólares. 

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El movimiento fue además la antesala de la privatización. Una vez transferido el patrimonio, las centrales dejan atrás el traje fiduciario con el que fueron construidas y quedan dentro de sociedades comerciales cuyas acciones pueden cambiar de manos. 

En agosto, la Secretaría de Energía autorizó, por ejemplo, el cambio de titularidad de la Central Termoeléctrica Timbúes a favor de Termoeléctrica José de San Martín SA. CAMMESA ya había dado su conformidad provisoria en junio. Ahí aparece Central Puerto. 

La empresa tiene el 10,83% de Termoeléctrica Manuel Belgrano y el 9,63% de Termoeléctrica José de San Martín. En ambas es el mayor accionista privado. En Manuel Belgrano, Enarsa conserva el 65%, seguida por Central Puerto, AES, Enel y Pampa Energía. 

 La empresa de Nicky Caputo es el principal accionista privado de las centrales Manuel Belgrano y José de San Martín y controla Vuelta de Obligado, una de las dos usinas que el Gobierno acaba de incorporar al mismo esquema fiscal  

Ahora el Presupuesto 2027 amplía la receta. El artículo 65 lleva el tratamiento de reorganización a los patrimonios de los fideicomisos de las centrales Guillermo Brown y Vuelta de Obligado. En otras palabras, el Gobierno prepara para esas dos usinas el mismo puente jurídico y fiscal utilizado con Manuel Belgrano y San Martín. Y otra vez aparece Central Puerto. 

En términos estrictos, Central Puerto no tiene hoy un dueño único sino un núcleo de accionistas históricos del empresariado argentino. Entre los principales aparecen Guillermo Reca, con alrededor del 11,4%, Eduardo Escasany, con algo más del 5%, y el grupo Miguens-Bemberg, cuya participación aparece canalizada a través de sociedades vinculadas; además, el Estado conserva algo más del 8%. 

La compañía tiene el capital atomizado y ningún accionista individual la controla. Pero sobre Central Puerto todavía sobrevuela el fantasma de Nicolás "Nicky" Caputo. Durante años integró con Reca, los Miguens-Bemberg, Escasany y los Ruete Aguirre el núcleo de SADESA que controlaba la generadora y llegó a tener el 23% de esa sociedad. 

La compañía controla Vuelta de Obligado. Al cierre de 2025 tenía directamente el 54,6% de Central Vuelta de Obligado SA y otro 1,30% correspondía a Central Costanera, también vinculada al grupo. La propia Central Puerto incluye a Vuelta de Obligado, San Martín y Manuel Belgrano entre sus participaciones en centrales construidas bajo el programa FONINVEMEM. 

Vuelta de Obligado no es una central menor. Es un ciclo combinado instalado en Timbúes, Santa Fe, con alrededor de 840 MW de potencia. La compañía asegura que puede abastecer de electricidad a un millón de hogares. 

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Pero hay un dato societario que vuelve todavía más llamativa la secuencia. El pasado 23 de julio, apenas dos meses antes de que Vuelta de Obligado apareciera alcanzada por el beneficio del proyecto de Presupuesto, la compañía convocó a una asamblea extraordinaria con apenas tres puntos en el orden del día. El principal fue la reforma del artículo quinto del estatuto social y la aprobación de un nuevo texto ordenado. 

La convocatoria fue publicada en el Boletín Oficial a comienzos de julio. La asamblea se realizó a distancia y fue convocada específicamente para modificar ese artículo y otorgar las autorizaciones correspondientes. El artículo quinto de los estatutos societarios es habitualmente el que contiene las disposiciones vinculadas con el capital social, aunque la convocatoria publicada no permite determinar por sí sola qué modificación concreta aprobó Vuelta de Obligado. 

Lo que sí está documentado es la secuencia: en julio, la sociedad controlada por Central Puerto reformó su estatuto; dos meses después, el Gobierno incorporó al Presupuesto el mecanismo para transferir hacia esa compañía el patrimonio del fideicomiso con tratamiento fiscal de reorganización. 

El esquema repite el camino utilizado con Manuel Belgrano y San Martín. Primero se extingue o prepara la salida del fideicomiso. Los bienes pasan a la sociedad generadora bajo un régimen fiscal favorable. Después queda una sociedad con los activos de generación incorporados y una estructura accionaria susceptible de ser privatizada. 

Lo que no requiere ninguna inferencia es la posición desde la cual Central Puerto llega al proceso. Tiene 10,8% de Manuel Belgrano, 9,6% de San Martín y controla 55,9% de Vuelta de Obligado. De las cuatro centrales que aparecen en las dos leyes de Presupuesto, Central Puerto ya está adentro de tres. 

El beneficio tampoco significa que cualquier operación futura de Central Puerto quede liberada de Ganancias o IVA. El punto es más preciso. El Estado utiliza el régimen de reorganización para evitar que la transferencia de los patrimonios fiduciarios hacia las sociedades generadoras cargue con el costo tributario ordinario y deja esas compañías acomodadas para el siguiente movimiento. 

Por otra parte, Central Puerto conoce esas centrales desde su nacimiento. El propio balance de la compañía explica que utilizaron acreencias impagas con CAMMESA para participar de los FONINVEMEM y que constituyeron las sociedades José de San Martín y Manuel Belgrano para comprar los equipos, construir, operar y mantener las plantas. Los fideicomisos quedaron como propietarios de las centrales durante la etapa establecida por el programa.

El FONINVEMEM (Fondo para Inversiones Necesarias que permitan Incrementar la Oferta de Energía Eléctrica en el Mercado Eléctrico Mayorista) fue creado en 2004 para financiar nuevas centrales eléctricas en medio de la crisis energética. 

El esquema consistió en que las empresas generadoras aceptaran postergar el cobro de la deuda acumulada  en CAMMESA y aportar esos recursos a fideicomisos destinados a construir centrales térmicas; a cambio, participaron como beneficiarias y luego como propietarias de los activos. En términos simples, el Estado armó un mecanismo para transformar una deuda del mercado eléctrico con las generadoras en inversión concreta para ampliar la capacidad de generación.

La secuencia actual tiene dos tiempos. El Presupuesto 2026 abrió el camino para Manuel Belgrano y San Martín, donde Central Puerto es el principal privado. El Presupuesto 2027 extiende el mecanismo a Vuelta de Obligado, una compañía directamente controlada por Central Puerto, y a Guillermo Brown. 

El resultado es bastante menos técnico de lo que parece. Mientras el Gobierno presenta el articulado como una reorganización de viejos fideicomisos eléctricos, convierte activos construidos bajo un esquema mixto entre el Estado y los generadores en sociedades más sencillas de vender y sin la mochila fiscal que podía trabar el traspaso. En el medio, Central Puerto queda especialmente bien ubicada. 

Fuente: https://www.lapoliticaonline.com/energia/central-puerto/

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