Fuerte demanda de Bopreal: las empresas resignan ganancias para pasarse el dolar
Las empresas se lanzaron a comprar BOPREAL para dolarizar sus activos y llevaron los rendimientos de estos bonos del Banco Central a niveles cercanos al 1% anual. La presión compradora preocupa al...
Las empresas se lanzaron a comprar BOPREAL para dolarizar sus activos y llevaron los rendimientos de estos bonos del Banco Central a niveles cercanos al 1% anual. La presión compradora preocupa al mercado: las compañías están dispuestas a resignar prácticamente toda la rentabilidad financiera con tal de conseguir cobertura en dólares.
La presión compradora sobre los BOPREAL comenzó a reflejarse con mayor claridad en los rendimientos desde septiembre y se profundizó durante octubre. La tasa interna de retorno de la Serie 1B, que a principios de septiembre se ubicaba en 3,22%, cayó al 2,56% al cierre de ese mes y perforó el 2% durante la segunda semana de octubre. El lunes 26 llegó a apenas 0,38%, antes de rebotar al 1,03% este martes. En menos de dos meses, el rendimiento se desplomó más de dos puntos porcentuales.
El movimiento tiene cuatro explicaciones que ayudan a entender la dolarización corporativa: el temor a una devaluación, la necesidad de girar utilidades al exterior, las ventajas regulatorias de determinadas operaciones y la búsqueda de dólares para afrontar compromisos futuros. Todas confluyen en una misma decisión: reducir la exposición al peso.
La primera razón es la cobertura cambiaria. En un contexto de incertidumbre sobre la sostenibilidad del esquema económico, las empresas buscan proteger sus balances frente a una eventual devaluación. El BOPREAL les permite incorporar activos denominados en dólares sin depender exclusivamente de la compra directa de divisas.
Que hay atrás de la suba del dólar que se usa para sacar fondos del país
La señal financiera es significativa. Mientras las colocaciones en pesos ofrecen tasas considerablemente superiores, los compradores de estos bonos aceptan rendimientos mínimos. No necesariamente porque anticipen una devaluación inmediata, sino porque consideran más importante asegurar su posición en moneda extranjera que maximizar los intereses de sus inversiones.
La segunda explicación es la necesidad de girar utilidades y dividendos al exterior. Muchas multinacionales acumularon ganancias en pesos que necesitan transferir a sus casas matrices o accionistas no residentes.
El Banco Central habilitó mecanismos específicos con BOPREAL para canalizar determinados pagos de dividendos pendientes, sujetos a las condiciones de cada emisión. De esta manera, un instrumento creado originalmente para resolver la deuda comercial de los importadores también se convirtió en una herramienta para atender obligaciones externas del sector privado. Para una multinacional, la posibilidad de transformar utilidades acumuladas en activos dolarizados puede justificar el pago de una prima considerable.
La tercera razón está vinculada con las restricciones cambiarias. Las empresas que compran dólares mediante operaciones tradicionales de contado con liquidación o MEP pueden quedar temporalmente impedidas de acceder al mercado oficial de cambios. Esta limitación resulta especialmente sensible para compañías que necesitan importar insumos, maquinaria o bienes intermedios. El BOPREAL tiene un tratamiento regulatorio particular. Determinadas operaciones con títulos adquiridos mediante suscripción primaria quedaron exceptuadas de las restricciones cruzadas.
La diferencia es fundamental para comprender qué compradores pueden beneficiarse de esa ventaja. Para las compañías alcanzadas por esas excepciones, el atractivo es evidente: pueden atender necesidades de dolarización sin comprometer necesariamente su acceso posterior al mercado oficial. Esa flexibilidad tiene un valor económico que puede reflejarse en el precio que están dispuestas a pagar por los títulos.
La cuarta explicación es la necesidad de asegurarse dólares futuros. Muchas empresas tienen compromisos comerciales, financieros o societarios denominados en moneda extranjera. Comprar un bono con pagos en dólares permite cubrir parte de esas obligaciones y reducir la incertidumbre sobre el tipo de cambio al momento de afrontarlas. Esta demanda de cobertura adquiere especial relevancia cuando las compañías prefieren aceptar rendimientos cercanos a cero antes que permanecer invertidas en instrumentos en pesos.
En esas condiciones, el bono deja de ser solamente una inversión financiera y pasa a funcionar como una herramienta de administración del riesgo cambiario.
En el mercado recuerdan que un fenómeno similar ocurrió con el Boden 2015, durante los últimos años del kirchnerismo. En aquel momento, las grandes corporaciones también utilizaban esos bonos para dolarizar sus activos y protegerse frente a una eventual devaluación o una salida abrupta de capitales.
La demanda fue tan intensa que el rendimiento de los títulos terminó en terreno fuertemente negativo. Es decir, las empresas estaban dispuestas a pagar más dólares de los que recuperarían al vencimiento con tal de asegurarse la salida del peso.
El antecedente vuelve a cobrar relevancia ahora, cuando los BOPREAL muestran tasas cercanas a cero y las compañías parecen privilegiar la cobertura cambiaria por encima de cualquier rentabilidad financiera.
En la rueda de este martes, el BOPREAL Serie 1 concentró la atención de los operadores. Algunas de sus especies registraron tasas internas de retorno próximas al 1%, un rendimiento extraordinariamente bajo para títulos vinculados al riesgo argentino.
El dato aparece en un momento delicado para Luis Caputo. El ministro necesita consolidar la estabilidad cambiaria, recuperar el acceso al financiamiento y sostener la acumulación de reservas del Banco Central. La búsqueda de cobertura corporativa agrega una presión sobre ese esquema.
"La presión no siempre aparece primero en la pantalla del tipo de cambio. A veces se manifiesta en el precio que los compradores están dispuestos a pagar por un bono", afirmó a LPO un analista del mercado.