"Hay un 20 por ciento de los brasileños que puede cambiar su voto"
Datafolha es una de las consultoras más prestigiosas de San Pablo y Brasil. Sus análisis son mirados con atención tanto por el sistema político y los medios de prensa como también por los acto...
Datafolha es una de las consultoras más prestigiosas de San Pablo y Brasil. Sus análisis son mirados con atención tanto por el sistema político y los medios de prensa como también por los actores económicos y los operadores del mercado.
En medio de una intensa actividad pre-electoral, la directora de Datafolha Luciana Chong, recibió a LPO en su despacho ubicada al lado de la redacción del diario Folha de San Pablo decorada con tapas icónicas de la historia política de Brasil.
Con los números de las encuestas en la cabeza y en las vísperas de la última publicación previa a los comicios, Chong analizó el escenario político brasileño y los detalles de una definición que se presenta muy cerrada.
La consultora planteó que "Flavio está blindado" porque el escándalo del caso Master no impactó lo suficiente y reveló que muchos de los encuestados creen que los involucrados son de izquierda.
A su vez, considera que la economía real jugará un papel importante en el voto y que la interferencia de Trump "aún no está siendo percibida por la población".
Sobre el reparto de votos de las terceras opciones, Chong asegura que un 40 por ciento de esos votos se los llevaría Flavio Bolsonaro, el 30 Lula y hay un tercio de esos votantes que eligen el voto nulo o en blanco.
-¿Cómo están viendo el escenario político en la previa de las elecciones del domingo?
Nosotros tenemos dos encuestas esta semana que va cerrar el proceso electoral y lo que estamos viendo es un escenario muy apretado con los dos candidatos oscilando dentro del margen de error.
Cada semana no vemos un cambio importante, solo que dentro del margen de error van disminuyendo la distancia entre ambos en 3 o 4 puntos, es decir, oscilaciones que muestran que no había un cambio muy grande de aca al domingo. Veremos la última de esta semana lo que nos dice.
-¿Podría pasar algo que cambie sustancialmente el escenario?
El gobierno apuntó a varias puntos para eso como la prohibición de las apuestas online, las "Canetas emargrecedoras" en el Sistema Único de Salud para pacientes con obesidad y el aumento de la Bolsa Familia, movimientos destinaos a intentar convencer al elector que todavía no tiene resuelto su voto.
Todavía no se ven efectos de esto en las encuestas. Lo que vemos es que los electores de los dos candidatos están muy decididos, difícilmente un elector de Lula o Flavio va a cambiar de idea, el desafío de las campañas es atraer a los electores de los otros candidatos o los que pueden cambiar el voto. El 20 por ciento de los electores hoy dicen que pueden cambiar de opinión.
-Las terceras opciones parecen más cerca de Flavio Bolsonaro que de Lula. Tal vez con la excepción de Augusto Cury.
Cuando sumamos los electores de todos esos candidatos, es decir de Augusto Cury, Renan Santos, Ronaldo Caiado y Romeu Zema, el 40 por ciento va para Flavio, el 30 va para Lula y hay un 30 por ciento que votaría blanco o nulo, es un elector que no está decidido y es volátil. Cury llegó al 8 por ciento y ahora está en 6, son muy indefinidos. No se puede afirmar que ese voto a favorecer a Lula o Flavio.
-¿Cómo se puede explicar que un dirigente sin méritos para contar ni trayectoria como Flavio Bolsonaro tengas altas chances de ganarle a Lula?
Es el antilulismo, es muy fuerte. En 2022 también fue una disputa muy cerrada y en segunda vuelta Lula ganó por un margen muy pequeño. Brasil se dividió y esa polarización que comenzó en 2018 y se profundizó en 2022 se mantiene ahora.
Hay una parte importante del electorado que es anti-Lula, a punto tal que cuando hacemos la simulación de segundo turno con los otros candidatos el porcentaje pes el mismo. No importa mucho cual es el adversario, una parte del elector no va votar a Lula nunca.
Por eso, Flavio está con estos porcentajes en primera vuelta y casi empatado en segundo, por cuenta del antilulismo, no por las propuestas que prácticamente no presentó ninguna.
-¿Es el odio a Lula más allá de la valoración de su gestión de gobierno?
Siempre hubo una polarización que antes era entre Lula y el PSDB solo que eran candidatos un discurso parecido en defensa de la democracia y los valores. Esa disputa se mantiene con Bolsonaro pero trajo a la extrema derecha alineada a las idea de el que terminó con el intento de golpe de 2022.
El bolsonarismo alimentó que Lula es lo peor que le puede pasar a Brasil y anula no solo a Lula y la izquierda sino a toda las instituciones democráticas.
Eso se expresa en la insatisfacción de la población. La Corte Suprema de Justicia tiene 47 por ciento de imagen negativa por todos los escándalos recientes. Esa línea del bolsonarismo arrastra a todas las instituciones incluyendo la presidencia.
-¿Puede impactar en el electorado una eventual apoyo directo o interferencia de Donald Trump en el proceso electoral?
Creo que sí, pero las personas no están percibiendo que exista una interferencia. El tema es que todo que pasó con la Corte Suprema y el Banco Master dejó la elección en segundo plano. Los brasileños están discutiendo esos casos y nadie paró para pensar en la elección y lo que representa cada candidato.
Entonces, creo que la interferencia de Estado Unidos que algunos bolsonaristas en las manifestaciones defienden con banderas y admirando a Trump, pero todavía no aparece como algo peligroso.
-¿A quién afecta el caso Master?
En la encuesta que hicimos la semana pasada consultamos de donde creían que eran lo políticos que están involucrados en el caso Master. La mayoría respondió que eran de izquierda cuando el Partido de los Trabajadores prácticamente no tiene nexo con ese escándalo y son todos de derecha y centroderecha.
De todas formas, cuando explotó el caso y se comprobó las conversaciones entre Daniel Vorcaro y Flavio Bolsonaro tuvo una caída en las encuestas no muy significativa pero la diferencia con Lula llegó a diez puntos y con el pasar de las semanas eso fue cambiando hasta quedar cuatro puntos abajo. Entonces, este caso no impactó en Flavio a pesar de estas más involucrados que otros candidatos en el caos. Para el elector fiel eso no cambia nada.
-Está blindado..
Sí. Cuando nosotros empezamos a hacer las encuestas con Flavio Bolsonaro entre los candidatos antes de la prisión de Jair Bolsonaro y que se decida la candidatura de Flavio, había otros nombres como Tarcisio Gomes da Freitas o Michelle Bolsonaro. Flavio recién creció cuando obtuvo la confirmación de su padre y obtuvo casi la totalidad de sus votos en 2022.
-¿Considera que Lula y Jair Bolsonaro son los dos líderes de masas de Brasil?
Sin dudas. Consiguen movilizar. Lula lleva tres mandatos y Bolsonaro logró construir una base de electores fieles. Cuando evaluamos la valoración del gobierno de Lula desde el principio no fue muy alta porque tiene una parte del electorado que es fiel a Bolsonaro y que aunque haya un gobierno bueno te va a decir que es malo.
Nos pasa cuando consultamos por la economía parecer que estamos frente a dos mundos diferentes. El elector de Lula está muy satisfecho, el de Bolsonaro está muy insatisfecho. Esa polarización anula todo tipo de objetividad.
-¿Qué impacto puede tener la polémica de Nuestra Señora Aparecida en el votante religioso?
La periodista que habló de eso es muy respetada y ella no dijo que tenía esa información en base a investigaciones que estaba realizando y que indican una preocupación de la Iglesia Católica con el movimiento de los evangélicos. Incluso se pueden ver en videos a pastores evangélicos hablando de no reconocerla, es decir, es un movimiento que existe entre una parte de los evangélicos.
El jueves vamos a publicar la primera encuesta después de esa situación y vamos a ver el impacto real que tiene. Lo cierto es que lo que tenemos es que la mayoría de los católicos votan a Lula y la mayoría de los evangélicos a Flavio Bolsonaro. Veremos que cambia con la nueva encuesta.
-¿Y el caso de las apuestas online?
Puede impactar mucho pero una cosa que nosotros también vemos es que el perfil de las personas que apuestan en Brasil son más cercanos a Flavio Bolsonaro.
Sin embargo, están las mujeres que están más cerca de votar a Lula y han sufrido este problema en sus familias y con sus propios hijos.
Es interesante esto porque hay un porcentaje de mujeres que no decidieron su voto. En la votación espontánea la mayor indecisión están en las mujeres y por eso podría pasar que se sensibilicen con el tema de las apuestas.
-Flavio no dijo nada de su propuesta económica. ¿Importa la economía en esta elección?
La economia real, sí. Si uno ve los números de Lula son buenos. Menor desempleo, salarios en un buen nivel, e inflación controlada, solo que en el bolso del consumidor eso no aparece, hay reclamos sobre los precios de los alimentos en un contexto internacional que genera una suba de precios y hay un problema grande de endeudamiento de las familias.
Por eso el gobierno lanzó un programa de desendeudamiento en el que busca reducir el 90 por ciento de las deudas de las familias. Eso pesa en elector y eso se refleja en la evaluación del gobierno.
-¿Cuánto hay de diferencia y cuanto de similitud entre el proceso electoral del 2022 y el de 2026?
Tienen algunas cosas parecidas y otras diferentes. La polarización de 2022 se repite, solo que en ese momento la ventaja para Lula era mucho mayor. En septiembre estaba 14 puntos arriba de Jair Bolsonaro. Hoy la ventaja es menor.
Otro punto similar es que no pareciera haber una tercera vía que rompa la polarización. En 2022 estaban Ciro Gomes y Simone Tebet y ahora hay varios candidatos alternativos que no llegan a amenazar a los candidatos principales.
Creo que Flavio puede llegar mejor que lo que las encuestas muestran y eso vuelve al segundo turno más cerrado.
-¿Qué observan en los mercados y los actores económicos?
Están siguiendo muy de cerca todas las encuestas. Las proyecciones iniciales les daban una reelección garantizada de Lula y hoy hablan de un empate y hasta una leve ventaja para Flavio. Serán los electores finalmente los que decidan.