Lula va por el voto evangélico y podría reunirse con el líder de la Iglesia Universal del Reino de Dios
Lula está trabajando para reunirse con Edir Macedo, el pastor y líder de la poderosa Iglesia Universal del Reino de Dios como una señal al sector evangélico que el líder del Partido de los Tra...
Lula está trabajando para reunirse con Edir Macedo, el pastor y líder de la poderosa Iglesia Universal del Reino de Dios como una señal al sector evangélico que el líder del Partido de los Trabajadores busca recuperar en un escenario que se presenta muy apretado.
"El que gane, lo hará por una diferencia de un millón de voto", afirmó a LPO un importante integrante de la campaña del PT que remarca que "hay chances de recuperar votantes en ese sector".
LPO reveló en exclusivo que Lula iba a intensificar la campaña para acortar distancia entre evangélicos a través de actos en donde se evitarán temas de género que puede resultar sensible para la población religiosa y se enfocarán en las propuestas económicas y "un discurso espiritual" que le permite volver a enamorar a una base que supo ser del PT.
Además, los evangélicos también están contemplados en la estrategia de Lula para prohibir las apuestas on line en una pelea que le abre un frente de conflicto con los principales clubes de fútbol del torneo brasileño.
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Entre los afectados del flagelo de las apuestas y del endeudamiento de las familias están los sectores evangélicos de los barrios populares. "El juego es pecado", resumen este dirigente.
Edir Macedo aparecería en este contexto y apoyaría a Lula en esta batalla. No se trata de un personaje menor. En 2018 fue clave para la victoria de Jair Bolsonaro y se calcula que es uno de los empresarios más ricos de Brasil.
Macedo no solo es pastor, sus facultades se ampliaron notablemente al ritmo de su fortuna. En lo estrictamente religioso promueve a los pastores, aumenta su red de templos y exporta a 180 países de todo el mundo. Además, es un verdadero empresario de los medios de comunicación y desde hace tiempo que incursiona como productor televisivo.
Es propietario de TV Récord, el segundo medio más visto del país, desde donde Bolsonaro hizo campaña y financió la telenovela "Jesús" que retrata la vida de Jesús de Nazareth.
La Iglesia Universal del Reino de Dios se diferencia de todos los emprendimientos nacionales latinoamericanos por ser el más grande y exitoso en su expansión nacional, en su proyección internacional y en su articulación con el estado y la política.
Edir Macedo.
Macedo es hábil y llano a la hora de comunicarse. Su enemistad con la cadena Globo lo acercó a Lula y Dilma y suele ser el blanco de acusaciones cuando aparecen noticias en donde se denuncian delitos como usar donaciones de los fieles en beneficio propio o, como publicó Folha de Sao Paulo, la justicia laboral de San Pablo condenó a la Iglesia Universal por promover la esterilización de algunos de sus ex pastores, en un mecanismo para garantizar su permanencia y ascenso dentro de la institución.
Tal es el poder de Macedo que produjo su propia película "Nada que perder" en Netflix en la que retrata su vida, la decisión de dejar todo para dedicarse a la fe y, sobre todo, la superación que implicó haber estado detenido 11 días en 1992 acusado de fraude.
Nada que Perder fue transmitida en todos sus templos y garantizó el acceso gratuito a los sectores más humildes. Macedo proyectó su propia vida como ejemplo de la Teología de la prosperidad y logró instalar el mensaje de lo que Dios es capaz de brindar si las personas cumplen con su contrato de fe.
Fundada en 1977, la Iglesia Universal del Reino de Dios es una de las más poderosas del mundo, con más de 10 000 congregaciones diseminadas por todo el territorio de Brasil y el extranjero. El centro religioso de Macedo predica en simultáneo por 50 canales de televisión, cien emisoras de radio y diarios.
El líder religioso siempre tuvo un vínculo muy cercano con la política y su sobrino, Marcelo Crivella, fue ministro de Dilma Rousseff. En 2016, Crivella ganó la alcaldía de Río Janeiro y ahora es un entusiasta bolsonarista.
Macedo se alejó del bolsonarismo porque el gobierno no de Jair Bolsonaro no apoyó financieramente la expansión de su iglesias en algunos países africanos, algo que sí había tenido respaldo en el gobierno de Lula. Además, el ex presidente reforzó su alianza con el pastor Silas Malafaia, el líder de la Asamblea de Dios que es uno de los voceros del bolsonarismo con la población evangélica. Una eventual alianza entre Lula y Macedo puede disputar ese sector.
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Pero no deja de ser un acercamiento incómodo. Hace algunos meses, Macedo estuvo en medio de un operativo de la Policía Federal de Brasil llamado Operación Mirage para desmantelar un presunto esquema de fraude en el Sistema Financiero Nacional que involucra a la administración del banco Digimais, controlada por el obispo.
La orden judicial también autorizó el levantamiento del secreto bancario y tributario para los investigados, así como la incautación y el bloqueo de bienes por un valor de hasta 670.348.945,70 reales (el equivalente a unos 125 millones de dólares).
Desde el comienzo de este tercer mandato, Lula busca un acercamiento con los evangélicos que le permita recuperar el terreno perdido desde la irrupción de Bolsonaro. Lo hizo con leyes que impulsan su cultura, con reuniones con pastores y hasta con la intención de nombrar un juez de la Corte que terminó siendo rechazado por el Senado. Una foto con Macedo puede ser poderosa en ese objetivo.
Bolsonaro y Silas Malafaia.