Política

VMOS: la máquina de dólares a la que apuestan Milei y Caputo entra en su etapa final

 El proyecto que más entusiasma al mundo petrolero ya tiene fecha en el calendario. En el consorcio Vaca Muerta Oil Sur aseguran que la mayor obra privada de infraestructura en marcha en la Argen...

 El proyecto que más entusiasma al mundo petrolero ya tiene fecha en el calendario. En el consorcio Vaca Muerta Oil Sur aseguran que la mayor obra privada de infraestructura en marcha en la Argentina estará terminada en octubre de 2026 y que desde enero de 2027 entrará en operación. El Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) es un oleoducto de 437 kilómetros que unirá Allen con el nuevo puerto exportador de Punta Colorada, sobre la costa del Atlántico Sur en Río Negro.

La clave no está sólo en el tamaño de la obra. Está en su destino. A diferencia de otros ductos pensados para abastecer refinerías, ordenar cuellos de botella o mejorar la salida a sistemas existentes, el VMOS nace con una misión precisa: sacar el petróleo no convencional al mundo. Es una autopista al Atlántico diseñada para exportar el crudo de Vaca Muerta.

En la primera etapa, el proyecto prevé transportar unos 180.000 barriles por día. Para 2028, la expectativa de las empresas es alcanzar los 500.000 barriles diarios. Con esos números, en el sector se entusiasman con exportaciones por unos 5.000 millones de dólares anuales. La cifra alcanza para encender sonrisas en las petroleras, en el Gobierno y en los bancos. Pero también obliga a mirar la letra chica.

Argentina exporta hoy alrededor de 300.000 a 320.000 barriles diarios de petróleo. Ese volumen ya representa cerca del 40% del total extraído por día, empujado por los récords constantes de Vaca Muerta. La producción nacional se mueve en torno de los 890.000 barriles diarios y las proyecciones privadas la ubican cerca del récord histórico. El consumo interno, en cambio, exige procesar entre 470.000 y 500.000 barriles por día para abastecer refinerías y cubrir la demanda local.

Los bancos de Wall Street destacan el salto exportador de la Argentina

La cuenta es sencilla. Si el país quiere sumar entre 180.000 y 500.000 barriles diarios de exportación por VMOS, no alcanza con abrir el puerto. Hay que aumentar la producción.  Esa es la advertencia que circula en el sector. El CEO de Tecpetrol, Ricardo Markous, puso un número sobre la mesa: para sostener el salto productivo de Vaca Muerta se necesitan inversiones por unos 19.000 millones de dólares anuales. Hoy, aun con el empuje del RIGI, las inversiones se acercan a los 12.000 millones. La distancia entre una cifra y la otra es el tamaño real del desafío, desafiante pero no imposible.

En la primera etapa, el proyecto prevé transportar unos 180.000 barriles por día. Para 2028, la expectativa de las empresas es alcanzar los 500.000 barriles diarios. Con esos números, en el sector se entusiasman con exportaciones por unos 5.000 millones de dólares anuales. 

El consorcio VMOS está integrado por YPF, Pan American Energy, Pluspetrol, Vista Energy, Pampa Energía, Tecpetrol, Chevron, Shell y Gas y Petróleo del Neuquén. Es una mesa donde conviven la petrolera con mayoría estatal, los grandes jugadores locales, las multinacionales y la provincia productora. En términos políticos, es casi una postal del nuevo pacto energético: Estado, privados y bancos empujando la misma salida exportadora.

El financiamiento también muestra la escala del proyecto. La obra se estructuró con un préstamo sindicado internacional de 2.000 millones de dólares, equivalente al 70% del capital necesario. El 30% restante  fue aportado directamente por las petroleras asociadas, con capital propio y en función de su participación en VMOS S.A.

El préstamo fue liderado por Citi, Deutsche Bank, Itaú, JP Morgan y Santander. En la operación también participaron otros bancos comerciales e inversores institucionales del exterior, entre ellos Patria Investments y Eaton Vance.

Uno d elos pozos de Vaca Muerta.

Otro dato central es el RIGI. VMOS fue el primer gran desarrollo energético en ingresar al régimen. Pero la historia no arranca con el RIGI. El desarrollo inicial del oleoducto Vaca Muerta Sur fue presentado y aprobado a fines de 2022, durante la gestión de Pablo González al frente de YPF. En esa etapa se definió el trazado desde la zona productiva de Neuquén hacia Punta Colorada, en Río Negro, para abrir una salida directa al Atlántico.

Durante esa primera fase se avanzó con estudios de factibilidad, ingeniería básica, análisis de impacto ambiental y audiencias públicas en Río Negro. También se realizaron las primeras licitaciones y compras de caños para el tramo inicial que une Añelo con Allen, clave para ampliar la evacuación de crudo mientras se completaba el diseño del corredor exportador.

En el sector recuerdan un dato que suele quedar tapado por la celebración actual: esa etapa inicial de desarrollo e ingeniería fue financiada de manera directa con fondos propios del balance de YPF. La petrolera estatal puso la semilla, compró parte de los fierros y empujó los permisos. Después llegó la nueva administración de Marín, tomó esa base y reformuló el esquema hacia el financiamiento privado con una sociedad más amplia donde la petrolera de bandera cedió beneficios a sus competidoras privadas.

En el Gobierno miran VMOS como una máquina futura de dólares. La apuesta encaja con la estrategia de mostrar a Vaca Muerta como la gran garantía externa del programa económico. 

En el Gobierno miran VMOS como una máquina futura de dólares. La apuesta encaja con la estrategia de mostrar a Vaca Muerta como la gran garantía externa del programa económico. Cada barril que salga por Punta Colorada puede mejorar la cuenta corriente y alimentar el relato de que la Argentina puede pagar con exportaciones lo que antes pagaba con deuda.

El problema es que el mercado interno no desaparece. Las refinerías siguen necesitando crudo. Los combustibles siguen siendo un insumo sensible para transporte, industria, campo y consumo. Una expansión exportadora sin aumento suficiente de producción puede convertir un éxito de infraestructura en una pulseada por precios, abastecimiento y prioridades.

"Están todas las empresas desesperadas por exportar cada vez más. Lo que todavía no podemos medir es cuál va a ser el impacto de esto en el mercado interno", dijo a LPO un consultor energético que sigue de cerca la evolución del proyecto.

Fuente: https://www.lapoliticaonline.com/energia/vmos-la-maquina-de-dolares-a-la-que-apuestan-milei-y-caputo-entra-en-su-etapa-final/

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